viernes, 6 de marzo de 2009
La gran ciudad
La gran ciudad. Camina a contracorriente en un mar de gente, se da cuenta de que no existen las miradas, ni los olores, ni las líneas. Cada roce es espúreo y cada rayo proyectado. En cambio, no hay nada más real que las huellas en el asfalto, que nadie ve. Destila a diario los principios de cada sensación, por miedo a que un día pueda oler ese perfume y pensar que es real. Y cada día, lo anota en su cuaderno de bitácora, sabiendo que no conocerá jamás la parada con conexión al mundo real, que es un mero observador, más cárcel que...que la gran ciudad.
martes, 3 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
No sé hacerlo
No sé hacerlo si no estoy borracho...no sé sonar convincente...te lo digo: no es la última vez, pero ahora sólo necesito un poco, sólo un poco...
...y allí estoy; sentado, hecho un pequeño ovillo en la habitación más grande, los brazos rodeando las piernas flexionadas y la cabeza apoyada sobre las rodillas. Sí; es uno de los placeres de vivir solo; todo el cuerpo me huele al tabaco de menta pero sin ron, porque los tipos como yo sólo tomamos Gin&Tonic...
...sólo un breve paréntesis para poner lo mejor de billie: esta vez, I cover the waterfront, pero la versión que a mí me gusta...después They say y Strange Fruit, y de ahí más y más tóxico; porque deberías haberme visto pidiéndole por favor a la luna llena; y eso no era una actuación, sino el delirio...
...tuve suerte de sobrevivir a aquel corto viaje...las gafas de sol son una cuestión de actitud. Mientras el ruido del motor en marcha amortiguaba los latidos de mi corazón y yo me hacía el dormido te pregunté si ya había respirado amargo suficiente...poco después descubrí, leyendo unas encuestas a internautas menores de 22 que no, que no había sido suficiente...
no es verdad que lo que no te mata te hace más fuerte. Porque desde que sobreviví a aquel viaje he deseado la muerte todos y cada uno de los días de mi vida...al menos cuando estoy sentado desnudo en el suelo del salón de mi casa, borracho, pues de otra forma, no sé hacerlo...no sé sonar convincente...te lo digo: no es la última vez, pero ahora sólo necesito un poco, sólo un poco...
...y allí estoy; sentado, hecho un pequeño ovillo en la habitación más grande, los brazos rodeando las piernas flexionadas y la cabeza apoyada sobre las rodillas. Sí; es uno de los placeres de vivir solo; todo el cuerpo me huele al tabaco de menta pero sin ron, porque los tipos como yo sólo tomamos Gin&Tonic...
...sólo un breve paréntesis para poner lo mejor de billie: esta vez, I cover the waterfront, pero la versión que a mí me gusta...después They say y Strange Fruit, y de ahí más y más tóxico; porque deberías haberme visto pidiéndole por favor a la luna llena; y eso no era una actuación, sino el delirio...
...tuve suerte de sobrevivir a aquel corto viaje...las gafas de sol son una cuestión de actitud. Mientras el ruido del motor en marcha amortiguaba los latidos de mi corazón y yo me hacía el dormido te pregunté si ya había respirado amargo suficiente...poco después descubrí, leyendo unas encuestas a internautas menores de 22 que no, que no había sido suficiente...
no es verdad que lo que no te mata te hace más fuerte. Porque desde que sobreviví a aquel viaje he deseado la muerte todos y cada uno de los días de mi vida...al menos cuando estoy sentado desnudo en el suelo del salón de mi casa, borracho, pues de otra forma, no sé hacerlo...no sé sonar convincente...te lo digo: no es la última vez, pero ahora sólo necesito un poco, sólo un poco...
domingo, 11 de enero de 2009
Disolvente
Lo hizo. No se pudo decir que fuese el amor, pero tampoco que la follase. Al menos aquella vez no le acusó como siempre de falta de identidad, de debilidad de carácter. Todo el mundo, follado o no, lo hacía constantemente.
Desde hacía 5 días había notado algo diferente. Él lo sabia. Y tenía gracia..."algo diferente"...
que justo aquello que era verdad, fuese "lo diferente"
y aquello que todo el mundo podía ver...
aquello que todo el mundo podía ver era mentira.
Ella había preguntado por qué siempre estaba tan callado cuando... bueno, últimamente...sí,cuando lo hacían.
Ella había preguntado quien le había roto el corazón.
Y las preguntas se marcharon con un poco de disolvente en la bañera. Algunas manchas en el esmalte del baño señalaban la escena del crimen para siempre...nadie sospecharía de un cadáver de cementerio preparado para las clases de anatomía. Y en cualquier caso, la policía no iba a buscar nada en casa de un extraño. Sus encuentros, tan erráticos como las preguntas, o como el sonido del desague de la bañera, no podían haber dejado ninguna pista.
Desde hacía 5 días había notado algo diferente. Él lo sabia. Y tenía gracia..."algo diferente"...
que justo aquello que era verdad, fuese "lo diferente"
y aquello que todo el mundo podía ver...
aquello que todo el mundo podía ver era mentira.
Ella había preguntado por qué siempre estaba tan callado cuando... bueno, últimamente...sí,cuando lo hacían.
Ella había preguntado quien le había roto el corazón.
Y las preguntas se marcharon con un poco de disolvente en la bañera. Algunas manchas en el esmalte del baño señalaban la escena del crimen para siempre...nadie sospecharía de un cadáver de cementerio preparado para las clases de anatomía. Y en cualquier caso, la policía no iba a buscar nada en casa de un extraño. Sus encuentros, tan erráticos como las preguntas, o como el sonido del desague de la bañera, no podían haber dejado ninguna pista.
domingo, 28 de diciembre de 2008
Confidencias
Y entonces llegó un momento de mi vida en el que ni el diario podía arrancarme confidencias. Lloré y cante en secreto. Dormí desnudo en la alfombra bajo la luz de luna. Hablé sólo con mis borracheras al cerrar la puerta de hierro de mis metros cuadrados, y por una vez no importaba cuantos, porque sólo hacían que cercar el estrecho cuarto de mi tórax.
Amé demasiado, reescribí mis historias con humo, sangré del alma, y para acompañarlo, por qué no, del cuerpo; envuelto en una maraña de pinceles, revuelto en un fangal de oleo y tiza, de lágrimas y funeral. Grité fuerte y bajo todas las noches de aquel otoño. Perdí la cabeza, rocé la psiquiatría por dentro, salté de dolor y fui en los amaneceres el mutilado.
Cuando todo aquello hubo cicatrizado en un dolor sordo, permanente, casi funcional; cuando la hiel caliente se me hubo subido del todo a las mejillas y dejé de sentir las manos y los pies...salí, bebí, soñé en la calle, meé ahogando la mugre de mis propios recuerdos, difuminando luces de neón, adornos de navidad, vidrieras del Birdland, caras de oscuros rincones nunca visitados...
Después...después llegue a casa, hablé un poco más bajo, madrugué al día siguiente y entonces... y entonces llegó un momento de mi vida en el que ni el diario podía arrancarme confidencias.
Amé demasiado, reescribí mis historias con humo, sangré del alma, y para acompañarlo, por qué no, del cuerpo; envuelto en una maraña de pinceles, revuelto en un fangal de oleo y tiza, de lágrimas y funeral. Grité fuerte y bajo todas las noches de aquel otoño. Perdí la cabeza, rocé la psiquiatría por dentro, salté de dolor y fui en los amaneceres el mutilado.
Cuando todo aquello hubo cicatrizado en un dolor sordo, permanente, casi funcional; cuando la hiel caliente se me hubo subido del todo a las mejillas y dejé de sentir las manos y los pies...salí, bebí, soñé en la calle, meé ahogando la mugre de mis propios recuerdos, difuminando luces de neón, adornos de navidad, vidrieras del Birdland, caras de oscuros rincones nunca visitados...
Después...después llegue a casa, hablé un poco más bajo, madrugué al día siguiente y entonces... y entonces llegó un momento de mi vida en el que ni el diario podía arrancarme confidencias.
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